Maniobra de Toto Caputo con su primo Nicky para llevarse USD 160 millones con un pase de manos del RIGI
Central Puerto, empresa ligada a Nicolás "Nicky" Caputo, acaba de concretar un descomunal negocio de 140 millones de dólares gracias a un pase de manos con un RIGI que le aprobó su primo Luis "T...
Central Puerto, empresa ligada a Nicolás "Nicky" Caputo, acaba de concretar un descomunal negocio de 140 millones de dólares gracias a un pase de manos con un RIGI que le aprobó su primo Luis "Toto" Caputo, en una reedición de los negocios que hizo el macrismo con los Parques Eólicos.
La empresa informó esta semana a la Comisión Nacional de Valores que vendió todas las acciones (alrededor del diez por ciento) que tenía en la minera canadiense AbraSilver por 163,1 millones de dólares. Además, le informó a la CNV que enseguida esos fondos los usó para pagar dividendos a sus accionistas por unos 161 millones de dólares.
La maniobra oculta un escandaloso negocio gracias a los beneficios del RIGI. Central Puerto ingresó en AbraSilver en 2024 pagando unos 25,5 millones de dólares por las acciones. Es decir que hizo una ganancia de 137,6 millones de dólares, una rentabilidad en dólares de 539 por ciento en dos años.
La única explicación para esa impactante rentabilidad es que en el medio el gobierno de Milei y Toto Caputo le aprobó a AbraSilver el RIGI para el proyecto de oro y plata Diablillos ubicado entre Salta y Catamarca, para que el que se prometió una inversión de 481,7 millones de dólares. El proyecto se encuentra actualmente en etapa de factibilidad técnica y económica, es decir no empezó a construirse.
El Presupuesto esconde un regalo para Central Puerto de Nicky Caputo
Fuentes de la oposición en el Congreso explicaron a LPO que durante el debate del RIGI habían previsto que esto podría pasar y propusieron incluir exigencias para que no haya empresas que hagan negocios millonarios sin concretar la inversión, algo muy habitual en el negocio minero con los permisos de explotación.
En ese sentido, desde el peronismo propusieron incluir en el RIGI una cláusula que por 5 años se impidiera la transferencia de acciones a las empresas a las que aprobaran algún proyecto. Además, plantearon la idea de que las empresas depositaran el 30% de lo que prometían en una cuenta escrow, que es un depósito en garantía que se libera cuando avanza la inversión.
Las fuentes explicaron que era muy previsible que con la aprobación del RIGI a las empresas se les disparara la Tasa Interna de Retorno (TIR) y por consiguiente el valor de las acciones, por lo que tendrían la tentación de darse vuelta y vender. Por eso era necesario aplicarles algún restricción. Pero desde el Ministerio de Economía que conduce Caputo lo rechazaron de plano.
Se trata de una dinámica muy similar a la de los parques eólicos del gobierno de Mauricio Macri, cuando amigos del poder recibieron contratos y vendieron a precios altísimos, luego de que Nación les diera los permisos y habilitara precios altísimos para la energía.
Algo parecido también a lo que hizo Socma, empresa de la familia Macri, que vendió las acciones en Ausol después de un aumento del 394% en el valor gracias al aumento de las tarifas que dispuso el propio Macri.
El diputado nacional Rodolfo Tailhade ironizó que el "pasamanos" de Central Puerto "deja a los parques eólicos de Macri como un modelo de honestidad". "Sin invertir un dólar, Central Puerto se llevó casi 140 millones limpios, que inmediatamente repartió en dividendos: son $ 247.344.290.288 cash para los amigos del Toto. ¿De donde salen esos $ 250 mil millones ganados sin clavar un tablón, sin moverse de Puerto Madero, sin generar medio puesto de trabajo? De los beneficios fiscales y cambiarios que les da el Estado y que van a salir del esfuerzo de los argentinos en los próximos 30 años", denunció.
Central Puerto no tiene hoy un dueño único sino un núcleo de accionistas históricos. Entre los principales aparecen Guillermo Reca, con alrededor del 11,4%; Eduardo Escasany, con algo más del 5%; y el grupo Miguens-Bemberg, cuya participación aparece canalizada a través de sociedades vinculadas. Además, el Estado conserva algo más del 8%. La compañía tiene el capital atomizado y ningún accionista individual la controla, pero sobrevuela el fantasma de Nicky Caputo que la controló durante años y en el mercado descuentan que lo sigue haciendo.